Foto: Pau­lo Oliveira

El Labo­ra­to­rio de Ense­ñan­za Vir­tual y Ciber­psi­co­lo­gía (LEVC) de la Facul­tad de Psi­co­lo­gía de la Uni­ver­si­dad Nacio­nal Autó­no­ma de Méxi­co (UNAM) imple­men­tó un pro­gra­ma para usar tec­no­lo­gía de reali­dad vir­tual para tra­tar el tras­torno por estrés pos­trau­má­ti­co (TEPT).

Debi­do a que este tras­torno se agu­di­zó en Méxi­co a lo lar­go de estos últi­mos años, la coor­di­na­do­ra del labo­ra­to­rio, Geor­gi­na Cár­de­nas López, deta­lló que dicho pro­gra­ma tra­ba­ja con los pacien­tes para enfren­tar el pro­ce­so emo­cio­nal, así como los recuer­dos traumáticos.

“Hay que aña­dir que el TEPT es uno de los tras­tor­nos de ansie­dad más seve­ros, don­de a los pacien­tes les que­dan recuer­dos auto­ma­ti­za­dos en for­ma de pesa­di­llas o flash­backs”, abun­dó la coordinadora.

Fuen­te: 20minutos.com.mx

La espe­cia­lis­ta seña­ló que otro rubro de la sin­to­ma­to­lo­gía es la aver­sión cog­ni­ti­va a recor­dar el even­to cuan­do esto se soli­ci­ta al pacien­te, ade­más del estrés, ansie­dad, depre­sión y eno­jo que le ocasiona.

Espe­ci­fi­có que la reali­dad vir­tual es una tec­no­lo­gía ideal para el tra­ta­mien­to del TEPT, pues los pacien­tes de mane­ra gene­ral evi­tan recor­dar lo que les pasó, y para una tera­pia de expo­si­ción es nece­sa­rio revi­vir los even­tos que gene­ran el trauma.

“En la tera­pia se le ense­ña al pacien­te a tener un auto­con­trol por medio de dife­ren­tes téc­ni­cas físi­cas, pero sobre todo se le ense­ña que aun­que recuer­de el even­to, ya no corre nin­gún peli­gro y ten­ga una reac­ción emo­cio­nal­men­te tran­qui­la”, seña­ló la psicóloga.

Ade­más, Geor­gi­na Cár­de­nas comen­tó que la tera­pia por expo­si­ción fun­cio­na bajo la estruc­tu­ra del mie­do: adre­na­li­na, tasa car­dia­ca alta y tono mus­cu­lar alto.

“El cere­bro impul­sa estas reac­cio­nes físi­cas para huir enfren­te de una ame­na­za físi­ca gra­ve. En un even­to trau­má­ti­co pasa lo mis­mo y el cere­bro crea una aso­cia­ción de apren­di­za­je, la cual hace que cual­quier ele­men­to que recuer­de el trau­ma resul­te en las emo­cio­nes nega­ti­vas”, apuntó.

La espe­cia­lis­ta ase­gu­ró que lo que se bus­ca con este pro­to­co­lo de inter­ven­ción con la téc­ni­ca de expo­si­ción es des­acon­di­cio­nar el mie­do, debi­do a que ante varias repe­ti­cio­nes en las que no pasa nada, el orga­nis­mo empie­za a des­aso­ciar el peli­gro con la situa­ción traumática.

La psi­có­lo­ga indi­có que el tra­ta­mien­to no solo corres­pon­de a la téc­ni­ca de expo­si­ción, sino que es cog­ni­ti­vo con­duc­tual con el uso de mate­ria­les de psi­co­edu­ca­ción que ayu­dan a expli­car qué pasó; ade­más de rea­li­za­ción de téc­ni­cas de reduc­ción de ansie­dad, entre otras.

A su vez, el res­pon­sa­ble de la tec­no­lo­gía de reali­dad vir­tual en el Labo­ra­to­rio, Raúl Durón Figue­roa, pun­tua­li­zó que en este tipo de tra­ta­mien­tos, la reali­dad vir­tual se uti­li­za para el com­po­nen­te de la téc­ni­ca de expo­si­ción, la cual con­sis­te en expo­ner de mane­ra gra­dual al pacien­te para lograr el pro­ce­sa­mien­to emocional.

“El pacien­te se pone los len­tes de reali­dad vir­tual y el tera­peu­ta con­tro­la los ambien­tes por medio de la compu­tado­ra, todo esto con­for­me a la narra­ti­va del pacien­te sobre el even­to trau­má­ti­co, enton­ces el psi­có­lo­go va des­en­ca­de­nan­do los estí­mu­los en la compu­tado­ra, según los va refi­rien­do el pacien­te”, afirmó.

De acuer­do a datos de la Orga­ni­za­ción Mun­dial de la Salud (OMS), 3.6 por cien­to de la pobla­ción mun­dial sufre esta enfermedad.